Me levanté un día
recordando cierta situación durante un viaje por Colombia en el que me
preguntaban acerca del clima en
Argentina. En ese momento mi respuesta
fue que tenemos un clima templado con todas las estaciones bien diferenciadas:
en verano mucho calor y en invierno mucho frio. ¿Verdadero o falso? ¿Qué
pensarán los fueguinos del clima templado? ¿Qué dirán en la puna los
abrapampeños cuando decimos que en verano hace mucho calor? ¿Y sus vecinos de
las yungas?
El territorio
nacional tiene casi cuatro mil kilómetros de largo (sólo en su parte
continental), los cuales por un lado están atravesados por un trópico y por el
otro casi tocan el círculo polar antártico. ¿Clima templado? Frente a este rápido
racconto mental la respuesta que le di al amigo colombiano
perdió toda rigurosidad y pensé en esa idea que allende las fronteras tienen de
nosotros y de nuestro espacio, idea que podría sumar a las viejas falacias que
Jauretche enumeró en su Manual; idea a la que había contribuido con mi respuesta.
Esa maldita idea de pensar a la Argentina como una en toda su extensión.
Argentina la extensa,
la de las cuatro estaciones y la de inviernos fríos y veranos calientes, cuenta con más de dos mil
quinientos gobiernos locales con nomenclaturas que varían de provincia a
provincia. Y aunque ninguno es igual a
otro, todos comparten un denominador común: velar por los intereses de las personas
que eligieron vivir allí. Personas que viven en Argentina y también en una
Provincia pero habitan y tienen su dirección en alguna ciudad o caserío.
La ciudad es ese
lugar en el que la gente habita, circula y trabaja. Cumplir con esas tres metas
es el origen y destino de ese rejunte de almas que encuentran refugio poniendo
sus casas una cerca de la otra. Tal vez esto no sea por todos compartidos, pero
esa es la premisa con la que he decidido encarar esta idea, este proyecto que
pretende ser un grito local y federal entre las identidades que se funden cada
vez más en una nación con cabeza de gigante.
Los invito a recorrer
el camino de los pueblos, de las ciudades y de los gobiernos locales para comprender su rol, compartiendo experiencias
de gestión e ideas innovadoras en el intento de los municipios de hacer que sus
vecinos habiten, circulen y trabajen más y mejor en el lugar que han elegido
hacerlo.
